Simón Rodríguez: "Sin educación popular, no habrá verdadera sociedad"

IPASME rinde homenaje a los grandes maestros venezolanos en el mes de los Educadores

Nace en Caracas, Venezuela, el 28 de octubre de 1771 y muere en Amotape, Perú, el 28 de febrero de 1854, conocido por su exilio de la América Española, como Samuel Robinson.

Surgido en los albores de la independencia, Simón Rodríguez se distingue como eminente pensador americano, precursor en el continente de esta línea vinculada con un profundo latinoamericanismo, ejerciendo una verdadera influencia desde la infancia en su discípulo ilustre: Simón Bolívar, tal y como se evidencia en la carta que Bolívar envía al maestro desde Pativilca (Perú), el 19 de enero de 1824, a pocos meses de haber retornado Rodríguez de Europa, epístola salpicada de aquel afecto que profesaba Bolívar por su maestro y que se mantuvo inalterable por espacio de 18 años.

“… Sin duda es usted el hombre más extraordinario del mundo. Podría usted merecer otros epítetos, pero no quiero darlos por ser descortés al saludar a un huésped que viene de un viejo mundo a saludar al nuevo; sí, a visitar su patria que ya lo conoce, que tenía olvidada, no en su corazón, sino en su memoria.

Nadie más que yo sabe lo que usted quiere a nuestra adorada Colombia; ¿se acuerda usted cuando fuimos juntos al Monte Sacro en Roma a jurar sobre aquella tierra santa la Libertad de la Patria?, ciertamente no habrá olvidado aquel día de eterna gloria para nosotros, día que anticipó, por decirlo así un juramento profético a la misma esperanza que nos debíamos tener.

¡Usted maestro mío, cuánto debe haberme contemplado de cerca aunque colocado a tan remota distancia, con que avidez habrá seguido usted mis pasos dirigidos muy anticipadamente por usted mismo! Usted formó mi corazón para la Libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido por el sendero que usted me señaló. Usted fue mi piloto, aunque entado sobre una de las playas de Europa…”.

Simón Rodríguez se adentró en descubrir profundamente sobre nuestras raíces, acercando la mirada en los espacios concretos de la vida misma. Fue un innovador infatigable, manteniendo la originalidad y la fuerza creadora ante cualquier circunstancia, influido por diversos autores y pensadores, ya fueran los provenientes de la gestación de la Revolución Francesa.

Él mismo señala: “Que tiene el defecto de ser americano y que la América no debe imitar servilmente sino ser original”. Afirmación que lo convirtió en una figura visionaria y eminente dentro del pensamiento filosófico-educativo de América Latina. Como idealista de aquellos tiempos se vinculan las ideas de libertad con las del bien común, en un momento que aboga por el respeto a la dignidad de la persona humana y proclama que no deben establecerse diferencias entre ellas, reflejándose en su pensamiento: "Sin educación popular, no habrá verdadera sociedad".

Sus ideas están plenamente vigentes; en el tiempo actual, su pensamiento libertario se centra esencialmente en el respeto por la dignidad de la persona humana, principio éste que hoy marca la cardinalidad de la Revolución Bolivariana de Venezuela.

Tomado de Foro de Educación. Enero-Junio 2014

Abs(MCBE)

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